viernes, 9 de abril de 2010

Dave Simons

David G. Simons falleció el lunes 5 de abril de este 2010, que ya se llevó a otro grande de la Fisioterapia (Geoffrey Maitland).

Este polifacético investigador inició su carrera en el campo aeroespacial con estudios relacionados con las respuestas fisiológicas a la falta de gravedad. En 1957 batió el récord de altitud con un globo tripulado, mientras trabajaba como enfermero en las Fuerzas Aéreas, lo que le supuso la portada de la revista Life. Así conoció a la Dra. Travell, que impartió una clase en la Escuela de Medicina Aéreoespacial de las Fuerzas Aéreas. Tanto le intrigó el concepto de puntos gatillo que llegó a abandonar su trabajo para comenzar una intensa colaboración con la doctora Travell que culminó con la publicación del Manual que todos conocemos ya hoy. Aún recuerdo mi emoción cuando venía de la librería de dejarme lo que serían casi doscientos eurazos con la edición traducida al español recién sacada de imprenta. Hoy sigue siendo uno de los 5-6 libros de consulta que más utilizo... aparte de lo chulo que queda en la estantería de mi sala de tratamiento...
Pero no nos desviemos, porque uno de los grandes méritos de David Simons fue la importante labor investigadora intentando dar una base científica al dolor miofascial y a los puntos gatillo. Tras la muerte de Janet Travell en 1997 tomó el relevo como cabeza visible de este concepto. Otros deberán hacerlo ahora.


jueves, 25 de marzo de 2010

Fiabilidad y precisión diagnóstica de 5 tests para el síndrome de atrapamiento subacromial



Supongo que no sólo es por mi tierra donde los trabajos y profesiones de mis paisanos habitualmente requieren el uso de la extremidad superior, también conocida como brazo, en gestos repetitivos combinados con la necesidad de sostener una carga. Y es por eso por lo que me ha parecido interesante este artículo publicado en Archives of Physical Medicine and Rehabilitation analizando la fiabilidad y precisión diagnóstica de varios tests individuales, y de la combinación entre ellos, para el síndrome de atrapamiento subacromial (impingement syndrome). Y me ha llamado la atención porque día a día me encuentro pacientes diagnosticados de esta patología... y mucho me temo que mis sospechas de que muchos de ellos sean "falsos positivos" puedan ser ciertas.

Lori A. Michener y su grupo de investigadores evaluaron a 55 sujetos con dolor de hombro utilizando cinco tests físicos: Neer, Hawkins-Kennedy, arco doloroso, Jobe, y resistencia a la rotación externa de la escápula. El gold standard fue la artroscopia.

Los objetivos eran determinar la fiabilidad inter-examinador (fisioterapeuta-cirujano) de las pruebas, la precisión diagnóstica de las mismas, y el número de tests positivos necesarios para afirmar con certeza que estamos ante un atrapamiento subacromial.

Tras el estudio, determinan un "punto de corte" de tres tests positivos sobre las cinco pruebas, sin una combinación específica, para confirmar el impingement syndrome.

La mayor fiabilidad inter-examinador la presentan los tests del arco doloroso, Jobe y resistencia a la rotación externa de la escápula (kappa=0'45-0'67). La mayor precisión diagnóstica viene de la combinación de los tres.

Los autores dan cierta utilidad clínica al test de Neer y Hawkins-Kennedy, pero escasa fiabilidad inter-examinador (kappa=0'39-0'40).

Y una vez dicho lo dicho, yo me pregunto cuántos pacientes con este diagnóstico han dado positivo en tres de estas cinco pruebas.


Obviamente se trata de La Fragua de Vulcano, de Diego Velázquez



viernes, 5 de marzo de 2010

Efectividad de las terapias manuales

Vaya, pues a los ingleses les ha dado por recopilar las pruebas científicas que avalan (o "desavalan") la efectividad o eficacia de varias terapias manuales en distintos problemas músculo-esqueléticos y no músculo-esqueléticos. Han hecho revisiones sistemáticas de varios ensayos clínicos, de guías clínicas basadas en la evidencia (la mayoría americanas e inglesas). Los resultados han sido divididos en 26 posibles indicaciones de la terapia manual: 13 músculo-esqueléticas, 4 tipos de dolor de cabeza crónico, y 9 no músculo-esqueléticas.




Sus conclusiones son más o menos estas:

-La manipulación vertebral/movilización es efectiva en adultos para: dolor lumbar agudo, subagudo y crónico; migraña y dolor de cabeza y vértigos cervicogénicos.
-Las manipulaciones/movilizaciones son efectivas en muchos problemas de las articulaciones de las extremidades.
-La manipulación dorsal/movilización es efectiva para el dolor de cuello agudo y subagudo.
-La evidencia no es concluyente para la manipulación/movilización en caso de ciática, dolor de cabeza tensional, coccigodinia, alteraciones de la ATM, fibromialgia, síndrome premenstrual y neumonía en adultos ancianos.
-La manipulación vertebral no es efectiva para el asma y la dismenorrea si se compara con manipulación placebo.
-Tampoco es efectiva en la hipertensión (etapa I) si se realiza también una dieta antihipertensiva.
-En niños la evidencia no es concluyente para la otitis media y la eneuresis, y no es efectiva en cólicos ni en asma, cuando se compara con manipulación placebo.
-El masaje es efectivo en adultos para la lumbalgia y cervicalgia crónicas. Pero no es concluyente la evidencia en caso de osteoartritis de rodilla, fibromialgia, síndrome de dolor miofascial, migrañas, dolores de cabeza y síndrome premenstrual.

A veces la evidencia científica me da qué pensar.

Quien quiera leer más, lo tiene aquí. Os aconsejo entrar y ver las tablas de resultados.


Esta vez se trata del célebre óleo del Soldato Pittore Roberto Fantuzzi.



miércoles, 3 de marzo de 2010

Intrusismo en Fisioterapia



Aproximadamente uno de cada cuatro quiroprácticos ingleses está siendo investigado por anunciar que tratan o curan patologías sobre las que no pueden actuar. Desde la British Chiropractic Association piden a los asociados que cierren sus páginas web y que retiren cualquier información acerca de que pueden solucionar el whiplash (latigazo cervical) o sobre tratamientos pediátricos. Más información aquí, aquí y aquí.

En Asturias, como en toda España (y veo que también en el resto del planeta) hay una plaga de intrusos. Me refiero con esta palabra a una serie de personajes que, careciendo de la titulación necesaria, ejercen un trabajo para el que, por tanto, no están capacitados ni cualificados. En el campo de la salud, el riesgo que se corre al ponerse en manos de esta gente se multiplica por 10 (ó 100, ó 1000), ya que el resultado de una posible malpraxis afecta directamente a eso, a la salud.

La Fisioterapia lucha constantemente contra el intrusismo. Los quiromasajistas, quiroprácticos, masajistas, recuperadores, osteópatas (a secas, luego aclaro esto), curanderos y demás, NO SON FISIOTERAPEUTAS. No están legalmente capacitados para tratar ni curar nada. Y si la ley no se lo permite, será por algo ¿no?

No se puede ejercer la Osteopatía en España sin ser fisioterapeuta, ni la quiropraxia, ni dar masajes terapéuticos (ni para recuperar o aliviar). No basta el titulillo que dan en academias que admiten al ferretero de la esquina o a la peluquera del 5º (sin ningún tipo de desprecio hacia estas profesiones). Todas estas terapias son postgrados de la Fisioterapia, y para poder estudiarlas hay que ser fisioterapeuta primero (al menos para estudiarlas dentro de la legalidad y poder ejercerlas después).

El hecho de ir a un osteópata, no implica (aunque así debiera ser) que sea fisioterapeuta, porque a la ley le es muy difícil actuar sobre esto. Cuando acudas a un osteópata, masajista o curandero, asegúrate de que también es fisioterapeuta. No tengas vergüenza en exigirle ver su título de fisioterapeuta, debería tenerlo colgado para que tu estés tranquilo y seguro de la persona que te va a tratar.

Conozco a algún intruso. Algunos tienen conocimientos amplios, la mayoría creen tenerlos. Unos son muy buenos curando esguinces (aunque lo que realmente no saben sus pacientes es que en la mayoría de casos lo que hacen es terminar de romper el ligamento, con el consiguiente alivio del dolor... y ¡dejándote así para toda la vida!: lo más probable es que vuelvas a tener otro esguince); otros son muy buenos en las ciáticas, otros en espaldas... Uno de los problemas es que no tienen miedo a nada, lo tratan (y solucionan) todo. Pero desconocen muchos peligros, contraindicaciones, riesgos, en una palabra, te ponen en peligro, juegan a la lotería... ¡¡¡CONTIGO!!!

Y te preguntarás por qué entonces la ley no hace nada al respecto. Porque es muy difícil, no hay personal suficiente para ir por las calles entrando en todas las puertas y locales a pedir títulos y a comprobar qué actividades se ejercen y quién las ejerce. Por eso se actúa sólo bajo denuncia. Los únicos filtros que tiene la ley para cribar esta plaga son dos: la publicidad y la denuncia de un paciente. La publicidad es cosa de los Colegios Profesionales, que están vigilantes y denuncian cuando profesionales que no son titulados anuncian tratamientos o terapias para las que no están cualificados. Una persona puede  y debe denunciar a un intruso una vez que ha sufrido un tratamiento suyo. Cuando esto ocurre, un inspector de sanidad acude al centro y comprueba si allí se ejerce la actividad ilegal. La ley es lenta, pero generalmente camina.

Y hablando de leyes, os dejo un enlace con la noticia de el FisioterapeutaDigital donde habla de la última sentencia de la Audiencia Nacional sobre algunas de nuestras competencias educativas y profesionales.


El cuadro es "El Curandero", de Diego Rivera. La imágen es de la película "Curandero", de Eduardo Rodríguez.


jueves, 25 de febrero de 2010

Estirando fibroblastos



Entre los fisioterapeutas existe una controversia muy entretenida a la par que estimulante sobre la utilidad o no de las conocidas como técnicas miofasciales. Para los más profanos, quizás sería bueno resumir brevemente qué tratamientos podrían incluirse en este grupo de terapias (sin entrar en detalle, algún día lo haremos).

Por un lado tenemos las técnicas para el dolor miofascial de Travell y Simons, conocidas también como técnicas de puntos gatillo (trigger points en inglés).
Por otro lado la relajación miofascial (myofascial release, de John Barnes) que parece incluir maniobras en las que se moviliza el tejido con el objetivo de lograr aliviar las tensiones fasciales.
Un concepto que integra muchas de estas maniobras es la formación que en España imparte Andrzej Pilat, donde además se habla mucho de inducción miofascial y liberación somatoemocional.
También, hace pocos años desembarcó en la península la legión de Luiggi Stecco y su técnica de Manipulación de la Fascia, un concepto nuevo, práctico y muy interesante.
Y por último, mencionar a Myers y sus meridianos miofasciales.

Pues esta breve recopilación de técnicas miofasciales (seguro que alguna me queda en el tintero, iremos rellenando poco a poco) viene a que hace 10 días me encontraba leyendo un artículo de Kate Meltzer en el que toman varios cultivos de fibroblastos humanos de dermis, y los someten a estiramientos repetitivos (sí, puede parecer difícil someter a células microscópicas a este proceso, pero para ello trabajaron con técnicas de vacío). La idea de estos estiramientos consecutivos es simular los gestos repetitivos del día a día que teóricamente pueden crean lesiones en la fascia. Resulta que después de este proceso, en los cultivos se apreciaron cambios en su morfología. Obviamente este es un estudio in vitro, pero si estos cambios se objetivaran también in vivo, estarían reflejando lo que entendemos como restricción miofascial, o lesión miofascial.

Siguiendo con esta investigación, a un grupo de fibroblastos, tras someterlos a ese estrés de estiramientos repetidos durante 8 horas, los dejaron descansar (¡pobres fibroblastos!) durante 3 horas para finalmente hacerles un estiramiento más durante 60 segundos. Este último toque de gracia pretendía simular una técnica de relajación miofascial (myofascial release). Se observó entonces que los cambios morfológicos que se habían provocado, se revirtieron casi en su totalidad.

Los autores pretenden así demostrar la utilidad de las técnicas miofasciales, la importancia de no olvidarse en nuestro tratamiento del tejido fascial. Obviamente es clara la necesidad de seguir investigando. La evidencia clínica de la efectividad de este tipo de trabajo está ahí. Urge una mayor evidencia científica.


El cuadro es de Albert Edelfelt: "Pasteur en su laboratorio", 1885.


miércoles, 3 de febrero de 2010

Frecuencia del uso de PEDro en España



Estas son las cifras de frecuencia del uso de PEDro en 2009 (aquí hablamos un poco de qué es eso de "PEDro"). Diecinueve países forman el top 25 y acaparan casi el 84% del total de consultas. De más a menos:
  1. Australia 15.1%
  2. USA 14.6%
  3. Brasil 7.7%
  4. Holanda 5.6%
  5. Italia 4.9%
  6. Reino Unido 4.4%
  7. Canadá 3.7%
  8. Alemania 3.6%
  9. Japón 3.5%
  10. Portugal 3.5%
  11. Suíza 3.1%
  12. Suecia 2.4%
  13. Nueva Zelanda 2.3%
  14. España 1.9%
  15. Bélgica 1.9%
  16. Francia 1.5%
  17. Austria 1.4%
  18. Dinamarca 1.4%
  19. Noruega 1.2%
Si quitamos los dos o tres primeros, la diferencia entre el resto de países no es mucha.

Por otro lado, respecto a las cifras de 2008, España ha perdido una posición y bastante porcentaje de uso, ya que figuraba en el puesto 13 con un 2,4%.

Que cada uno saque sus propias conclusiones sobre si este parámetro aporta algo o no en cuanto al estado de la Fisioterapia en España, en relación a otros países.


Merci à Pierre Trudelle pour l'idée


martes, 2 de febrero de 2010

Geoffrey Maitland

Geoffrey Douglas Maitland nació en Adelaide, Australia, en 1924. Se formó como fisioterapeuta entre 1946 y 1949, tras servir en la RAAF (Reales Fuerzas Aéreas Australianas) durante la II Guerra Mundial.

Trabajó en varios hospitales y en su centro privado, y empezó a compaginar la atención clínica con la docencia en diversas Escuelas y Universidades. Cuentan que pasaba al menos la mitad de un día cada semana en las Bibliotecas Barr-Smith y en la de la Escuela Médica de la Universidad de Adelaide. En 1954 comenzó a dar clases de Terapia Manipulativa.

Como profesor y docente, daba gran importancia a la exploración y evaluación clínica y estimulaba a sus alumnos a registrar por escrito sus tratamientos desde el principio. Quienes le conocieron dicen que era un gran "escuchante" (diferente de "oyente"), y que se fijaba en cada palabra que utilizaban los pacientes, en el tono de voz, en las insinuaciones implícitas en cada expresión. Exprimía cada faceta de las capacidades corporales para dar información (y recibirla), tanto verbal como no verbal, durante la evaluación así como durante el tratamiento del paciente (si es que ambas facetas son separables).

En 1961 recibe una especie de beca que les permite a él y a su mujer Anne hacer un tour por el mundo, visitando osteópatas, quiroprácticos, doctores y colegas fisioterapeutas de los que habían oído, leído y mantenido correspondencia los años previos.

En 1962 presenta en la Asociación Australiana de Fisioterapeutas un artículo con las diferencias entre movilización y manipulación, defendiendo el uso de las manipulaciones pasivas en el tratamiento del dolor. Siguen tras esto años de publicaciones en diarios médicos y fisioterpéuticos, y por fin las primeras ediciones de sus libros de Manipulación Vertebral y Periférica. Nunca abandonó la práctica clínica.

En 1978, en uno de sus primeros cursos en Europa, discutiendo con un colega, se dió cuenta de que su trabajo e ideas eran, más que un método de aplicación de técnicas manipulativas, un concepto de pensamiento y actuación: el Concepto Maitland de Fisioterapia Manipulativa nacía, como una manera de pensamiento, evaluación continua, exploración y manipulación fisioterapéutica.

"Conoce cuándo, cómo y qué técnicas llevar a cabo, y adáptalas a cada paciente individual"


En 1992, en Zurzach, Suíza se crea la Asociación Internacional de Profesores Maitland (IMTA), de cuya web he extraído parte de esta biografía.

Otro aspecto llamativo de este concepto terapeútico, y me consta que chocante para muchos, lo comenta en el prólogo del libro Vertebral Manipulation de 1964, donde explica por qué no es extrictamente necesario, en nuestra páctica clínica, aportar un diagnóstico, una palabra que dé nombre a lo que tiene el paciente (¡¡con lo que respiran muchos cuando logran ese nombre!!).

"...es a menudo imposible conocer la verdadera patología... los síntomas y signos de una misma patología pueden variar mucho y requerir tratamientos distintos... debemos referir nuestro tratamiento a los síntomas y signos del paciente más que al diagnóstico..."


Desde el 22 de Enero de 2010, Geoffrey Maitland descansa en paz, casi un año después de la muerte de su mujer Anne.



 
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